diumenge, 14 d’agost de 2011

Verano de 1987: Cuando el socialismo se hizo marbellero

Joaquín Sorolla (1904): Pescador

(...) Aquel dulce verano en Dénia, desde la verbena de la playa llegaba hasta la sobremesa de las cenas con los amigos bajo el algarrobo la voz de un vocalista meloso que cantaba La bamba, y cuando de madrugada iba a ayudar a Pere Joan a cobrar la red que había calado la tarde anterior, me cruzaba con las últimas motocicletas, con los últimos coches llenos de furiosos latidos de música salvaje reventando por las ventanillas que volvían de las discotecas. Era el preludio de la ruta del bacalao. Pere Joan era un viejo pescador, con diseño de Geppeto, dueño de un chiringuito, Els Molins, con sombra de parra y uralita, abastecido por lo que pescaba cada día. Cuando veía que en la red se había enganchado un pez mientras se estaba comiendo a otro, y yo me asombraba, sin volver el rostro, encorvado sobre la borda, decía: "Es que aquí abajo hay más hambre que arriba". Y si pescaba un bogavante o una langosta siempre repetía: "Esta se la comerán los señoritos". De regreso al chiringuito, a las nueve de la mañana, Pere Joan me invitaba a desayunar, un café, un bocadillo de atún y anchoas, una ensalada de tomate de aquellos antiguos con aceitunas amargas machacadas y una cerveza. Después me regalaba un kilo de pescado en el que había salmonetes, caballas, doncellas, pajeles y sargos. Aquellos dulces veranos de los ochenta en Dénia también me embarcaba, invitado por Salvador, avezado patrón, en su barca de pesca de arrastre y pasaba el día en alta mar con corridas desde el cabo de la Nao hasta aguas de Oliva. Bajo el sol del mediodía, con la morralla capturada en el primer copo, el cocinero preparaba la caldereta y al echar la cabeza de ajos sobre el aceite hirviendo ese aroma que la brisa salada extendía sobre el mar creaba por primera vez el universo y ya no existía la memoria, no había corrupción política, ni ETA, ni GAL, ni desencanto, ni reconversión industrial, sino la luz de los sentidos fundida con el pensamiento. Nada.

Fragmento extraído de EL PAÍS: Cuando el socialismo se hizo marbellero, por Manuel Vicent, 14 de agosto de 2011. 
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