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dissabte, 10 de febrer del 2018

Uno de los lugares más soleados de Europa

Jean-Pierre Dalbéra (2012): Vue de la Conca d'Oro depuis Monreale
Todo en Palermo y sus alrededores es adecuado para el cultivo de los cítricos. Se trata de uno de los lugares más soleados de Europa, y un gran anfiteatro de montañas lo protege de los vientos y detiene el paso de las nubes procedentes del mar, obligándolas a descargar sus cálidas lluvias sobre la tierra en invierno. A media hora en coche del centro de la ciudad se encuentra una franja de tierra conocida desde el siglo XV como la Conca d'Oro. Los naranjos y limoneros que crecen en este fértil terreno parecen parte de la vegetación natural, pero en realidad son expatriados que viven a miles de kilómetros de sus lugares de origen. Los limones crecieron por primera vez como monte bajo en los bosques de las estribaciones del Himalaya, y según Tyôzaburô Tanaka, el gran experto en cítricos japonés del siglo XX, todas las naranjas provienen de Assam y Birmania, donde eran conocidas como naranga, nombre que se cree deriva del tamil, en el que el prefijo nar- denota fragancia. Sin embargo, estudios más recientes de botánicos que trabajan en la región china de Yunnan han revelado tantas formas primitivas de cítricos que hay razones para creer que muchas especies de naranjas son originarias de China.
Isabel Castro (2017)
Los limones y las naranjas amargas llegaron a Italia por primera vez con los árabes que invadieron Sicilia occidental en el año 831 [...]. En suelo italiano, el nombre naranj , o naranja como se llamó al fruto en el sur de España, se transformó en arancio para el árbol frutal y en arancia para la fruta. En italiano moderno la palabra arancio se utiliza como nombre y como adjetivo, al igual que orange en inglés, pero un nombre solo puede funcionar como adjetivo si el objeto mismo es familiar para la población en general y hasta el siglo XIII los italianos no comenzaron a utilizar rancio y luego arancio como adjetivos. [...]

Irene Domènech (2011): Mercat de Palerm
[...] A las afueras de Palermo Ibn Hawqal encontró una gran abundancia de huertos, todos ellos regados por agua bombeada de los arroyos por medio de norias. Fue aquí donde se plantaron los primeros naranjos y limoneros. En el norte de África y Próximo Oriente se utilizaba la palabra paradisi para describir estos recluidos espacios de verdor en los que se podía escuchar el murmullo del agua deslizándose y oler el perfume de flores y árboles floridos, a modo de umbríos santuarios separados del tosco paisaje exterior por altos muros. La belleza de los jardines fue celebrado en un género de poesía llamado rawdiya ('poemas de jardines') en los que naranjas y limones eran frecuentes protagonistas. Abu al-Hasan Ali, poeta islámico que vivió en Sicilia bajo el dominio normando a finales del siglo XI, describió las naranjas tan puras como oro que llueve sobre la tierra y allí adopta la forma de relucientes esferas. Ab dar-Rahman, otro poeta arábigo-siciliano, escribió:
Entre ramas de esmeralda
sumidos toda la noche en llanto. 
las naranjas de la isla son un fuego abrasador.
Pálidos rostros de amantes los limones son,
Helena Attlee (2017): El país donde florece el limonero. Traducció de María Belmonte. Editorial Acantilado. Pàgines 77-83.
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El sabor de las mandarinas nació en un solo árbol

Esquema extret de El País
Imagínese una mandarina. Posiblemente, en su mente haya aparecido la variedad más cultivada en España: la clementina de Nules, o clemenules, para los amigos. Es muy probable que usted tenga una en su frutero. Se trata de una mandarina naranja intensa, sabrosa, sin pepitas y que se pela con facilidad. Y, además, es una máquina para viajar en el tiempo, como explica el biólogo Manuel Talón, que hoy presenta el nuevo árbol genealógico de los cítricos.

Manuel Ansede (8/02/2018) des de El País: El sabor de las mandarinas nació en un solo árbol.

divendres, 9 de febrer del 2018

El país donde florece el limonero

Diarmuid Kelley
Recuerdo cuando los vuelos eran tan caros que la gente solía hacer el largo viaje de Inglaterra a Italia en barco y tren. En cuanto llegabas a París las cosas mejoraban, porque allí era posible tomar el Palatino, un coche cama nocturno que iba a Roma, con parada en Florencia, en el que uno podía dormir durante todo el trayecto. La primera vez que hice ese viaje fue hace treinta y cinco años. Al amanecer levanté una esquina de la cortinilla de la sofocante litera y me di cuenta de que ya habíamos atravesado la frontera. Estábamos en la Riviera italiana, en algún lugar cerca de Ventimiglia, y crecían limones junto al andén de la estación. Las oscuras hojas y los brillantes frutos de los árboles destacaban contra el telón de fondo del mar. Nunca he olvidado aquellos árboles ni la manera en que transformaban el paisaje a su alrededor; un paisaje que resultaba intensamente extraño a mi mirada genuinamente inglesa. [...]

Giovanni Battista Lusieri (1982): Panorama de Palerm i la Conca d'Oro des de Monreale
Goethe recorrió toda Sicilia y, como muchos otros viajeros ingleses, franceses y alemanes que hacían el Grand Tour, quedó cautivado por la belleza del paisaje. Alos después concentró un anhelo común a los europeos del norte por la belleza, calidez y placer de vivir en el Mediterráneo en una pregunta que parece obsesionar nuestra imaginación colectiva: "¿Conoces el país donde florece el limonero [...]? ¿Lo conoces bien?". Muchos de los contemporáneos de Goethe lo conocían bien, y los vedutisti italianos que suministraban a los turistas pinturas de paisajes, vistas urbanas y estudios de monumentos antiguos ya habían comenzado a incluir la Conca d'Oro entre sus temas. Panorama de Palermo y la Conca d'Oro desde Monreale, pintado por Giovanni Battista Lusieri en 1982, muestra la exuberante llanura entre las montañas y el mar salpicada de huertos de limoneros amurallados conectados por rectos caminos a una serie de granjas y graneros, construidos todos con la misma piedra dorada.

Irene Domènech (2011): Taronges del mercat de Palerm
Yo entonces no lo sabía, pero los viajeros del norte de Europa siempre se han emocionado ante la visión de los cítricos italianos, de modo que mi reacción era completamente previsible. Hans Christian Andersen, escritor y poeta danés conocido sobre todo por sus cuentos de hadas, visitó Italia en 1833, y ver por primera vez bosquecillos de naranjos y limoneros le produjo la mezcla de éxtasis y deseo que Italia sigue provocando en los visitantes de países más fríos y menos románticos. "Intenta imaginar el hermoso mar y una profusión de naranjos y limoneros", escribió a un amigo; el suelo estaba cubierto de sus frutos y las resedas y clavelinas crecían como malas hierbas. "¡Oh, Dios mío!¿Qué desgraciados somos los habitantes del norte! El paraíso está aquí". 

Helena Attlee (2017): El país donde florece el limonero. La historia de Italia y de sus cítricos. Traducció de María Belmonte. Editorial Acantilado. Pàgines 11-94.

Goethe: Kennst du das Land?

Paloma Grey (2018)
Hace ya muchos años que llegué a Palermo por mar y, sin embargo, todavía recuerdo la belleza de su emplazamiento, atrapada en el sinuoso abrazo de las montañas y el mar. El relato de Goethe de su travesía por mar de Nápoles a Palermo en 1787 está dominado por el mareo, pero cuando el barco al fin logró atracar se quedó extasiado ante la visión de la ciudad con las montañas al fondo iluminada por el sol verpertino. En lugar de apresurarse a la pasarela para llegar a tierra firme, se demoró a bordo durante tanto tiempo que al final la tripulación tuvo que escoltarle hasta el muelle.

Helena Attlee (2017): El país donde florece el limonero. Traducció de María Belmonte. Editorial Acantilado. Pàgina 75.

Goethe: Kennst du das Land? wo die Citronen blühn

Kennst du das Land, wo die Zitronen blühn,
Im dunklen Laub die Goldorangen glühn,
Ein sanfter Wind vom blauen Himmel weht,
Die Myrte still und hoch der Lorbeer steht?
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Geliebter, ziehn!
Kennst du das Haus? Auf Säulen ruht sein Dach.
Es glänzt der Saal, es schimmert das Gemach,
Und Marmorbilder stehn und sehn mich an:
Was hat man dir, du armes Kind, getan?-
Kennst du es wohl?
Dahin, dahin
Möcht ich mit dir, o mein Beschützer, ziehn!
Kennst du den Berg und seinen Wolkensteg?
Das Maultier sucht im Nebel seinen Weg.
In Höhlen wohnt der Drachen alte Brut.
Es stürzt der Fels und über ihn die Flut.
Kennst du ihn wohl?
Dahin, dahin
Geht unser Weg.
O Vater, lass uns ziehn!


Versió de Joan Maragall (1891)

Entre el fullatge obscur brilla el fruit d’or.
Allí es fa el llorer altiu, la murtra suau,
gronxats pel dolç oreig sota el cel blau.
No saps on és?
Allí…
Volguessis, mon amat, anar-hi amb mi.

Saps l’estada? En pilans s’alça el trespol,
cada cambra és bonica com un sol,
les estàtues de marbre em van mirant:
“Què t’han fet” –semblen dir-me- “pobre infant!”
No saps quina és?
Allí…
Mon protector, volguessis anar amb mi.

Saps la serra! Pels cingles emboirats
hi cerquen via els matxos carregats,
en les esberles nien les serpents
i les roques s’estimben pels torrents.
No saps on és!
Allí…

Oh mon pare! Voldria fer camí.



Versió de Miquel Desclot (1999)
les taronges rutilen al verger,
el ventijol alena en el cel blau,
la murtra i el llorer es drecen en pau?
Digues, hi saps?
Allí, allí,
oh estimat meu, volguessis anar amb mi!

Saps la casa? S’aixeca en ferms pilars,
sales i alcoves lluen al meu pas,
les estàtues de marbre em fan retret
com dient: “pobre infant, doncs què t’han fet?”
Digues, hi saps?
Allí, allí,
oh padrí meu, volguessis anar amb mi!

Saps la serra i el seu camí alterós?
La mula enfila pel collet boirós,
a la balma reposa l’antic drac,
els rocs s’estimben pel torrent obac.
Digues, hi saps?
Allí, allí,

oh pare meu, ens mena el bon camí!

Versions seleccionades per LAURETART 

dissabte, 31 d’agost del 2013

Aglae i les taronges

Julio Romero de Torres (1928). Naranjas y limones. Museo de Julio Romero de Torres. Córdoba
Aglae, sota un bell taronger deturada,
al lluny sent les germanes com ocellada al vent.
I ja no va a l’encalç per l’herba i la rosada,
i té la cara pàl·lida d’un gran defalliment.

Ella dansava i reia tot just casada amb Drias,
altiva entre la fressa, joiosa de la llum.
I ja de l’hort s’amaga per les desertes vies
i encara es fa més blanca, perduda entre el perfum.

I arriba a les taronges, i en cull i se n’emporta;
la set, de sols mirar-les, li feia els ulls brillants.
Mossega un fruit i acluca els ulls com una morta
i del cabell afluixen el pes les dues mans.

Aglae, ja refeta, es bressa en l’esperança;
amb un sospir molt tendre solleva el pit caigut;
ella pogués besar l’infant que ja s’atansa,
batec tan avinent i tan inconegut.

veu la piadosa taronja que fou bella,
i jeu abandonada del rec vora l’espill.
De la muller la sort li transpareix en ella:
fer-se espremuda i lassa per la frescor del fill.

Carner, Josep (1906). Els fruits saborosos.Barcelona:Edicions 62
Més sobre Josep Carner en aquest bloc

Si voleu llegir Casanova, Eduardo: Naranjas y limones, conte basat en l'obra pictòrica NARANJAS Y LIMONES, de Julio Romero de Torres, CLIQUEU-HI.
Monica Arellano-Ongpin (2008). Oranges and lemons from Siracusa

CURIOSITAT: SOPA DE TARONGES I LLIMONES

Prepareu un brou amb dues gallines i escorreu-lo bé al colador, després barregeu-lo amb el suc d'un quilo de taronges i llimones, convenientment batut amb uns quants ous. Podeu servir aquesta sopa tant calenta com freda.
Les quantitats de taronges, llimones i ous són al gust del consumidor. A Battista, la cuinera de Leonardo da Vinci, li agradava sense taronges, però el mestre la preferia amb elles.

(Extret de Los caminos de la vieja cocina (Ingenieros de Caminos en la cocina). Cofradía Gastronómica "Plat Cerdà". Barcelona, 2001. 

diumenge, 25 de novembre del 2012

A l’última platja



Vinet de flors fresques. Fina Veciana (2010)
 Els vespres d’abril al sud de Creta són plàcids i conviden a sopar a l’aire lliure. No recordava gaire la terrassa que en Iorgos tenia habilitada com a menjador, però juraria que tampoc no havia canviat gaire.
[...] Tan bon punt vaig seure, en Iorgos va comparèixer amb un plat de dolmes, un àpat típic de Grècia que ja havia tastat alguna vegada. Com que la meva estada es preveia llarga, havíem pactat un preu fix, força raonable, que incloïa tots els menjars. A canvi, m’havia de conformar amb el que m’oferís en Iorgos. Ja m’estava bé. Sempre m’havia fet molta mandra haver de triar d’una carta.
Devia tenir molta gana perquè vaig trobar boníssimes les fulles de parra farcides d’arròs i de carn. El mèrit era d’en Iorgos, que es va destapar com un excel·lent cuiner.
Un vi negre, aspre i fort, com la terra on s’havia criat, va aconseguir donar encara més categoria al festí. En Iorgos l’havia portat en una ampolla destapada sense cap mena d’etiqueta.
-És cinquanta vegades millor que alguns vins que valen una fortuna –em va dir amb complicitat, quan va veure que girava l’ampolla intentant cercar algun tret distintiu que m’ajudés a identificar-lo.
Celler grec. Fotografia: Fina Masdéu (2010)
 Amb els dies vaig saber que en Iorgos era així. Sabia perfectament on anar a buscar els millors ingredients. L’oli li proporcionava un amic de Myrthio, que tenia, segons ell, les millors oliveres de tot Grècia; el vi, un avi de Sitia, que amenaçava la resta de mortals d’endur-se a la tomba el secret de l’elaboració del seu vi, únic al món, i tot perquè no volia compartir amb el seu fill la fórmula, perquè s’havia enemistat amb ell d’ençà que s’havia casat amb una mossa que no disposava de l’aprovació del cap de família; el peix acostumava a venir d’un pescador de Khóra Sfakion, que sortia a pescar quan li venia de gust i que repartia les captures entre els coneguts; el xai provenia d’un pastor, un xic estrafolari, que tenia el costum de fer pasturar els animals sempre a la banda solella de la muntanya i d’esquena al mar... i així fins a arribar al darrer ingredient. No hi havia ametlla, tàpera, llimona, poma, ceba o el que fos de què no pogués justificar-ne l’origen; per norma general, cretenc cent per cent.
Que el vi era potent ho vaig començar a notar en arribar el torn del segon plat: unes orades a la graella amb sofregit de pebrots, ceba i all. [...] A l’hora de les postres, en Iorgos va aparèixer amb unes taronjasses que se’m posarien d’allò més bé.
-Gaudeix-les, són les darreres de la temporada –em va dir l’amo de l’hostal fent-me l’ullet.
Per ser les últimes de la temporada eren superbes.

diumenge, 5 de febrer del 2012

Flors i fruites

Flors. Fotografia: Fina Masdéu (2011)

Frutas. Joaquín Torres-García
Flors i fruites
Recordo que a les taules de casa sempre hi havia flors i fruites. Encara tinc presents aquelles olors: les taronges, les mandarines. Una olor, com diríem? Àcida i tendra, barrejada amb el perfum del boixac, de l’herba tallada. Quan arribaven les vacances escolars, jo acompanyava sempre mumare al Mercat de l’Olivar. I els dissabtes al matí, a Ses Avenides. Hi venien els pagesos amb els seus productes. Hi havia també llibres, mobles vells, discos, animals. M’ensenyava a comprar verdures, flors, taronges “sense brillantor”, com em deia. Per mi era una festa anar de la mà de mumare a comprar-hi. La gent, els venedors, els cants i els crits de reclam de qualsevol producte, els amics que hi havia fet mumare, m’encantava aquest tracte sempre amable. Quasi sempre anàvem a les mateixes parades: de les fruites, de les verdures, del carnisser o de la peixatera. Les olors fortes de cada cosa, els colors, la llum i la flaire de tot el mercat encara els reconec i els recordo. La gent que anava per feina enmig d’una gran animació.
Maria del Mar Bonet. La cuina de mumare. Badalona 2011. Ara llibres

Sobre J. Torres-García i la seva obra

Maria del Mar Bonet canta Mercè, una cançó dedicada a la seva mare.

dissabte, 23 de juliol del 2011

La collita dels tarongerars



La cançó de moda vos la cantarem.
No és molt divertida però és veritat.
No diu cap mentida però que ho lamentem.
La cançó de moda canta tristament...

Ja s'acosta la collita dels tarongerars,
tot el món a l'horta verda a salts a treballar,
no eixiran a plaça per fer-se llogar,
n'hi haurà tanta feina que es farà a destall.

Els que tenen terra seguiran dormint,
no eixiran a plaça per llogar jornals,
per primera volta han fet tots d'acord,
la cooperativa i el governador.

Primer el camp del jutge i el camp del rector,
els del tio Llopis i els de l'alteró,
tots fent una colla aniran un per un,
colliran els arbres sens deixar-ne un.

No caldran cabassos ni escales tampoc,
estelles i cables han fet els caixons,
només se duu a l'horta per l'últim jornal
un grapat de cordes, serres i destrals.

Ja s'acosta la collita dels tarongerars,
no es cullen taronges, arbres colliran,
exportarem llenya si trobem mercat
i si no a desembre encendrem la llar.

Ara es lloguen químics i es vol intentar
traure algun suc de la fusta que se va tallant.
La gent als casinos diu de pegar foc
tots els magatzems i cases dels exportadors.

I eixir a les vies per fer boicot
al tren de taronja que ve de Marroc.
Ja s'acosta la collita dels tarongerars,
tot el món a l'Horta merda tindrà que menjar.

La cançó de moda ja vos hem cantat.
No estarà de moda però és veritat.
Sí que diu mentida, diu que exagerem.
La meitat que passe serà suficient,
més val parlar massa que arribat al fet.
Al Tall, "La collita dels tarongerars", del disc La cançó popular a València (1975)


dijous, 21 de juliol del 2011

L'amor de les tres taronges


Això era i no era.
Que faci bon viatge la cadernera!

Conten que un príncep, bell i galant,
que no reposa ni un sol instant,
tresca la terra com per encant.


-L'amor de les tres taronges,
no sabríeu per on cau?
-Set gegants diuen que el guarden
ben tancat amb pany i clau.
De nit, quan la fosca entrava,
veu un llumeneret blau;
com més va, més lluny el veia...
-Hi arribaré, si a Déu plau.

Ai, ai! El gegant remuga:
-Sent olor de carn humana.
La geganta l'ha amagat,
que el gegant té tanta gana
que se'l voldria menjar
dins la mateixa setmana.
La nit és fosca, el gegant
ronca com la tramuntana.

Pel sementer de formigues
escampa tres sacs de blat.
per aconhortar les feres
ha comprat tot un ramat.
La serp de set caps alçava
set boques de fil puat
i al punt la llet de set gerres
els set caps ha doblegat.

Ja és de nit quan arribava
a la porta, el jovencell.
Tot d'una endevina l'arbre:
n'és el taronger més bell.
Tres taronges hi flamegen,
totes tres fan un ramell.
Al cap cimal d'aquell arbre
ha fruitat l'amor per a ell.

Els gegants dormen tranquils,
-dormen amb un ull obert-.
Collí l'amor en Bernadet
i, abans, que fos descobert,
reprèn el camí del vent,
peus falaguers, cor despert.
Cada cabell li tremola.
Ai, que la nit l'ha encobert!

Ai, ai! que tot set l'encalcen.
La terra crida: endavant!
Els llança cintes de seda,
flocs de colors que, a l'instant,
omplen aquells camps d'espines,
de ganivets i d'espant,
de foc, que al punt ja no resta
ni l'ombra d'un sol gegant.

De la primera taronja
una al·lota ben garrida
n'ha sortit, tan bella i blanca,
que potser el sol l'ha ferida.
Ai, ai, que de la segona
surt una jove esmortida!
Ambdues han mort de set,
tan prest han colat la vida.

No l'obrissis, la tercera,
Bernadet, car ni amb diner
no compraries la vida
que ha brostat del taronger.
Arran del brocal d'un pou,
-n'és aquest el fruit darrer-
en obrir l'altra taronja
floreix l'amor venturer.
Gabriel Janer Manila - Luis Delgado

Una altra versió de la rondalla recollida pel valencià Enric Valor, en aquest cas amb la música i veu de Maria del Mar Bonet interpretada al Lotus World Music and Arts Festival realitzat al setembre de 2003:


web consultada: www.cancioneros.com

dimecres, 13 de juliol del 2011

Vora el barranc dels Algadins

Tarongers
Castro, Isabel (2009): Tarongers
Vora el barranc dels Algadins
hi ha uns tarongers de tan dolç flaire
que per a omplir d'aroma l'aire,
no té lo món millors jardins.
Allí hi ha un mas, i el mas té dins
volguts records de ma infantesa;
per ells jo tinc l'ànima presa
vora el barranc dels Algadins.

   Vora el barranc cels Algadins,
s'alcen al cel quatre palmeres;
lo vent, batent ales lleugeres,
mou son plomall i els seus troncs fins.
En ells, millars de teuladins
fan un soroll que el cor enxisa.
¡Qui ouir pogués sa xillerissa
vora el barranc dels Algadins!

   Vora el barranc dels Algadins
l'aigua corrent los camps anega;
en sos espills lo sol llampega,
i trau l'arròs verdosos brins.
Sona el tic-tac en los molins;
i al caure el sol, caçadors destres,
a joca van d'ànecs silvestres
vora el barranc dels Algadins.

   Vora el barranc dels Algadins
mourà demà les palmes l'aire,
li donaran los horts son flaire,
i sa cantúria els teuladins.
Lo mas demà guardarà dins
dolços records i imatges belles;
¡jo no podré gojar ja d'elles
vora el barranc dels Algadins!



Llorente, Teodor (1909). Nou llibret de versos.


Sobre Teodor Llorente:

dissabte, 9 de juliol del 2011

Cítric Desig

Antonio de Felipe (2003): Disfruta la fruta
Més informació sobre l’artista: Web d’Antonio de Felipe
« ( … ) Y acercando a su boca el perfumado fruto, clavaba en la dorada carne sus dientes blancos y brillantes. Cerraba los ojos con delicia,como embriagada por la tibia dulzura del jugo. Crujían los gajos entre sus dientes, y el líquido de color de ámbar rezumaba, cayendo a gotas por la comisura de sus labios carnosos y rojos.
Rafael estaba pálido y tembloroso,como si le agitase un propósito criminal. (… ) Le enloquecía aquella boca impregnada de miel, y de repente, disparándose en él la pasión contenida y sujeta por el miedo, se abalanzó sobre la artista, la agarró con las manos y busco ávido sus labios,como si pretendiera beber el zumo que se deslizaba hasta la redonda barbilla.»
Vicente Blasco Ibáñez (1900):  Entre naranjos 
El text ja posa en relació taronges, suc i erotisme, i és el que van fer Sofía Barrón i Judith Navarro, quan van organitzar una exposició a la Universitat de València, que van titular “Cítric Desig”, i on es podien veure tot d’obres d’art de totes les èpoques, en les quals les dones, la sensualitat i les taronges tenien un clar lligam significatiu. La literatura en què sortien taronges, el seu suc o els grills com a símbols explícits d’erotisme hi eren tanmateix molt presents.
Es va crear un multimèdia molt interessant amb totes aquestes peces:
L’enllaç a la informació sobre l’exposició el trobareu aquí: Universitat de València: Cítric desig

Els tarongers de Sóller

marge_citrics_soller1
Pedra en sec: marjades de cítrics (Sóller, Mallorca)
El cel prepara secrets
murmuris de mandarina.
I les riberes del vent
esgarrien taronjades.
Jo tasto vergers. M’ajec
damunt valls encoixinades.
Les fulles alcen frescor
i aixequen ventalls de gràcia,
cortinatges de perfum,
cortesies tremolades.
L’oratge pinta perfils
de caramel dins l’oratge.
El cabell se m’ha esbullat
i tinc l’ombra capgirada.
El sucre de l’aire em fa
pessigolles a la cara,
amb confitures de flor
i xarops d’esgarrifança.
Unes cuixes de marquesa
em repassen l’espinada.
Quan el setí es torna gel
sembla que es faci de flama.
El vicari compareix
amb un vas de llet glaçada.
La suor de les aixelles
li travessa la sotana.
Bartomeu Rosselló-Pòrcel (1937). Imitació del foc. Barcelona: Edicions 62.
imagescapce9ja
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