dissabte, 20 d’abril del 2013

La guerra a Sicília , segons Camilleri ( La pensió Eva, 2008)


Port de Cefalú (Sicília).Fotografia:Beatriz Comella
Andrea Camilleri (2008)Pensió Eva. Cada dia era més difícl trobar queviures. Les barques de pesca no sortien gaire sovint perquè corrien el perill de rebre trets de metralladora o d'anar a espetegar contra alguna mina.El pa que donaven amb la cartilla de racionament era verdós de tanta floridura com tenia, i si l'obries, agafaves una mica de molla, en feies una boleta i la llançaves contra la paret, s'hi quedava enganxada com si fos cola. D'oli ja no se'n trobava, i de carn, encara menys. El sopar a la pensió alguna vegada es va haver de fer només amb olives, sardines en salmorra i formatge per acompanyar els dos pans de pagès del bo que en Jacolino, misteriosament, treia, no se sabia d'on.Allò que no faltava mai, per això, era vi.

Francesco Costa: Nàpols (Un embrollo en la pantalla, L'imbroglio nel lenzuolo, 1998)

Mercat de la Vucciria - Palermo- fotografia:Beatriz Comella

Francesco Costa: Un embrollo en la pantalla (L'imbroglio nel lenzuolo, 1998)

Celestina miró alrededor con ojos hechizados, por todas partes había cajones de manzanas, de limones, y en unos estantes se alineaban unos frascos de vidrio repletos de mermelada de membrillo, de berenjenas en aceite, había setas secándose y del techo colgaban ristras de ajos y retahílas de salchichas, y además había cajas con patatas, cebollas, calabacines, pimientos, ahí adentro solo vivían dos y mira toda la comida que tenían, y sobre la mesa había muchas jarras de agua con limones cortados por la mitad adentro, relamente hacía calor y ellas, en casa, siempre tenían poca agua y les tocaba recogerla cuando llovía.

Francesco Costa en la wikipèdia (italià)

dimarts, 9 d’abril del 2013

La soledad de los números primos (Paolo Giordano)

Mercat de La Vuchiria (Palermo, Siciília) Fotografia: Beatriz Comella
Paolo Giordano ( 2009) : La soledad de los números primos

A Alice estuvo a punto de darle un soponcio. Había supuesto que no habría más. Pero sí: Fabio se había levantado de la mesa y sacaba del horno una bandeja con dos tomates, dos berenjenas y dos pimientos amarillos, rellenos con lo que parecía carne picada y pan rallado. Los colores eran alegres, pero viendo el tamaño desmesurado de aquellas verduras, ella se las imaginó al punto metidas, enteritas como estaban, dentro de su estómago, como piedras en el fondo de un estanque.
- Elige- le ofreció Fabio.
Alice se mordió el labio, y señaló tímidamente un tomate, y él, pinzándolo con el tenedor y el cuchillo, lo sirvió en su plato.
- ¿Qué más?
- Nada más.
- Eso sí que no . No has comido nada. ¡Y con lo que llevas bebido!
Alice lo miró y por un instante lo odió profundamente, como odiaba  a su padre, a su madre, a Sol y a quienquiera que llevase la cuenta de lo que comía.Pero se rindió y señaló una berenjena:
-Ésta.
Fabio se sirvió una ración de cada verdura  y las atacó no sin antes  mirarlas con satisfacción. Alice probó el relleno con la punta del tenedor.Además de carne, enseguida reconoció huevo, queso fresco y parmesano y rápidamente calculó que un día de ayuno no bastaría para compensar."

Pàgina oficial de l'autor

Paolo Giordano a la wikipèdia

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